zugarramurdi. Los más
pequeños lo han pasado en grande todo el fin de semana y se
han reído y disfrutado como hacía tiempo, y otro tanto los
mayores, entre sorprendidos y admirados por el trabajo de unas
gentes que se superan cada día en el viejo arte de los títeres
y las marionetas. El sexto Encuentro de Titiriteros de
Zugarramurdi superó las inclemencias del tiempo y se superó a
sí mismo, no defraudó a nadie y otra vez alegró el corazón de
niños y mayores.
El sábado por la tarde, el tiempo se mostró inclemente y
propìo de la estación, con chubascos y borrascas alternando
con cielos tan pronto despejados como nubosos y grises, y no
acompañó al desarrollo de la programación que se tuvo que
trasladar a cubierto, pero tampoco pudo con ella. La calle es
el paraíso y el escenario natural de muchos de estos artistas
de la farándula, y aunque no fueron pocos los que arriesgaron,
la meteorología les obligó a buscar otros horizontes pero no
consiguió desmerecer su labor y buen hacer.
El grupo Txalapartari se tuvo que refugiar en Ospitalenea,
la futura casa museo de la brujería, que cuenta con un pequeño
auditorio, y otros tuvieron que trasladarse al frontón Azketa,
pero éso sí, en todos los casos, seguidos por un público con
muchos niños pero también mayores, que expresó con entusiasmo
su alegría y admiración. Los artistas del grupo Virabolta se
mantuvieron en escena en la calle, y su espectáculo
Titiriteiros , trasladó al público asistente y fiel,
sobre todo los niños, la ceremonia de una boda muy especial y
llamativa, un alarde de ingenio protagonizado por tres
fenomenales personajes.
Por su parte, el espectáculo que ofreció el colectivo Taun
Taun se trasladó al Teatro de las Brujas, que prácticamente se
llenó de público, y poco después siguió la fiesta en
Ospitalenea con las ingeniosas y habilidosas marionetas de
Txalapartari. Estos muñecos hechos personajes, están
construidos en pasta de papel, y disponen de articulaciones de
cuero y goma, y resultó más que interesante comprobar cómo se
convierten en verdaderos artistas de la txalaparta, en un
precioso espectáculo de teatro gestual y musical.
El sexto Encuentro de Titiriteros de Euskal Herria, que se
celebra cada dos años y desde hace seis en imborrable recuerdo
de Estefa Erro y Mikel Diez, lo organiza Kisu Labe Elkartea
con la ayuda de Akelarre Elkartea, y es agradable y
gratificante constatar que cada edición supera a la anterior.
De hecho, enriquecido el evento por la magia y la leyenda de
brujería que envuelve a Zugarramurdi y sus cuevas, la villa se
ha convertido en uno de los mejores y más sólidos referentes
del viejo arte de las marionetas, los muñecos y los
títeres
Ayer, con un tiempo algo mejor, tomaron parte los grupos
Kixka que presentaron su espectáculo Boraluma , Bihar
con Adarkabar Urdiña , Antzezkizuna con Euskal
Ipuinak , Taupada, Kukubiltxo que entusiasmó con
Argitxo eta Dir Dir y se proyectó el video
Sorginak de Kilimilikilk, en sesiones de mañana y de
tarde que gozaron del aplauso y de la simpatía de decenas de
zugarramurdiarras y visitantes.
En los años noventa, Estefanía Erro y Mikel Díez crearon
desde su taller de Zugarramurdi aquellos muñecos del programa
Txokolatex de ETB, basados en la serie Spitting
Image de la BBC inglesa. La vida fue injusta y corta para
ellos, pero su labor perdura en Zugarramurdi. La vieja
profesión y el arte de los comediantes, tan antigua y mágica
como el mundo, con los cómicos ambulantes y las farándulas que
como antaño viajan de un pueblo a otro, ha vuelto a cautivar,
a sorprender y a ilusionar en Zugarramurdi, donde su recuerdo
y su labor de pioneros sigue viva.